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En caída libre desde el petardazo en Vallecas

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El pasado 23 de enero el Real Betis caía de forma estrepitosa en la Copa del Rey frente al Rayo Vallecano, equipo que ocupa la zona media-baja de Segunda división, tras empatar a dos al final de la prórroga y perder 4-2 en la tanda de penaltis. El cuadro de Rubi afrontaba aquel partido con la alegría que supuso para todo el beticismo, jugadores, técnicos y directivos, la goleada con buen juego en el Benito Villamarín frente a la Real Sociedad (3-0) en la 20ª jornada de LaLiga.

Pero ha pasado un mes desde la eliminación en el torneo copero, un palo duro para la entidad verdiblanca por las aspiraciones e ilusiones que se tenían puestas en una competición en la que el equipo bético fue semifinalista en la edición anterior del curso 18-19, y el equipo bético ha entrado en una depresión de la que no parece saber salir ni reaccionar, atendiendo al bajón de fútbol y a los resultados cosechados en los últimos partidos.

 

Como cuenta Jesús Sevillano en su artículo en alfinaldelapalmera.com, ya con una sola competición en disputa, los verdiblancos han jugado cinco partidos de los cuales no han sido capaces de ganar ninguno. Y eso ha provocado que los pupilos de Rubi hayan dejado de mirar, con la diferencia de puntos en la mano, a los puestos de Europa y a centrarse en volver a ganar partidos, única forma de contentar a una afición que se encuentra cansada de ver cómo su equipo, sin ir más lejos, no haya sido capaz de ganar a equipos, como el Leganés o el Mallorca, que se están jugando no descender a LaLiga SmartBank de Segunda división. No es menos cierto que el equipo bético ha sufrido demasiadas decisiones arbitrales y del VAR en contra, pero dejando a un lado eso, y centrándonos en hablar sólo de fútbol, muchos son los factores que llevan al Betis, con los tres encuentros que tiene ahora por delante, ante el Valencia en Mestalla, el Real Madrid en el Benito Villamarín y el derbi ante el Sevilla en el Sánchez-Pizjuán, a estar ahora más pendiente de que los de abajo no reaccionen y empiecen a sumar más puntos para no ver la permanencia heliopolitana en peligro.

Un equipo débil

El Betis vuelve a dar síntomas de fragilidad. En un momento en el que la entidad había puesto muchas esperanzas. Se esperaba que entre enero y febrero, con la disputa de la Copa del Rey y LaLiga, el equipo verdiblanco diera ese salto definitivo a la lucha por los puestos europeos. Pero la escalada ha quedado frenada en seco después de que el conjunto verdiblanco, en LaLiga, sólo haya ganado un partido de los últimos nueve en juego, precisamente el ya mencionado ante la Real Sociedad. En esta consecución de encuentros, los béticos han empatado frente al Espanyol, el Alavés, el Eibar, el Leganés y el Mallorca, y han caído derrotados frente al Atlético de Madrid, el Getafe y el Barcelona. Llama poderosamente la atención que el Betis no haya sido capaz de vencer ninguno de los cinco encuentros que ha empatado, ante equipos que se encuentran por detrás de los verdiblancos en la clasificación, siendo los dos últimos, contra pepineros y bermellones, dos de los tres equipos que llevan muchas jornadas en los puestos de descenso y que ahora pelean por evitar perder la categoría.

Han sido partidos en los que el Betis no ha demostrado la superioridad que se le presupone ante estos conjuntos. Y es uno de los principales motivos que hacen que a 23 de febrero los heliopolitanos se encuentren más cerca de los puestos de descenso que de los que dan la oportunidad de jugar la Liga Europa la próxima temporada. Tras los partidos que se jugaron ayer y los que quedan por disputarse hoy, los de Rubi suman ocho puntos más que el Mallorca, que es el equipo que marca la frontera con la pérdida de categoría. Y la distancia con Europa asciende ya a los diez puntos tras la goleada de la Real Sociedad ante el Valencia en el Reale Arena.

Y es que el actual a las órdenes de Rubi sigue siendo el peor Betis de las últimas tres temporadas tras la disputa de la 25ª jornada. En los cursos 17-18 y 18-19, con Quique Setién en el banquillo, el cuadro bético acumulaba seis puntos más, 36. Otra estadística de @pedritonumeros es que el equipo verdiblanco no sumaba seis partidos seguidos sin ganar, entre LaLiga y la Copa del Rey, desde el mes de diciembre de 2017, cuando la continuidad del preparador santanderino estuvo en entredicho, tras la derrota en Las Palmas y la eliminación en el torneo copero ante el Cádiz -después del sonrojante 3-5 en el Benito Villamarín- en su primera temporada como técnico heliopolitano.

En esta racha de partidos la ausencia de fútbol e intensidad y la fragilidad defensiva han sido algunas de las claves. Justo cuando Rubi ha decidido cambiar de nuevo de sistema y pasar de jugar con tres centrales a hacerlo con dos. Y eso ha debilitado también a un equipo que sólo parece saber defender con tres zagueros y los dos carrileros largos. También le pasa de todo al Betis, y cuando no han sido los arbitrajes o los fallos clamorosos ante la portería contraria o los errores en el área propia, también el no saber cerrar los partidos, como le ocurrió ante el Mallorca.

Así las cosas, el panorama no es demasiado halagüeño en Heliópolis. Hay parte de la afición que ya mira al palco. El proyecto deportivo desde que Haro y Catalán se hiciesen cargo definitivamente del club se tambalea de nuevo, ya que ha pasado de un décimo puesto en el curso 15-16 al actual decimotercer lugar del curso 19-20 -a expensas de que acabe la temporada-. Pasando por la decimoquinta plaza del curso 16-17, la sexta de la campaña 17-18 y la décima (tras jugar en Europa y llegar a las semifinales de la Copa) en el año 18-19.

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